POWER BALANCE y el lucro de la ignorancia

– Por: J. S. Rodríguez –

En los últimos años, los “bulos” en internet se han convertido en el uno de los grandes problemas a lidiar por la sociedad. El aumento de usuarios en las redes sociales provoca un mayor tráfico de información, y por tanto, un probable aumento de información falsa. Pero, si no hubiera redes sociales ¿Estaríamos libres de información falsa?

Obviamente no

Sin ir más lejos, ayer me sorprendí pensando en la Power Balance, aquella pulsera que lució en las muñecas de millones de nosotros entre los años 2009-2011. En un contexto en el que internet no nos acompañaba a todos lados por la ausencia masiva de smartphones, estas pulseras se convertirían en un estandarte inicial de todos los bulos que nos tragaríamos los años siguientes.

Tenía quince años cuando caí en este timo. En una etapa en la que aprendía a montar en monopatín y enfadado conmigo mismo por las penosas cualidades de mi persona ante los balanceos de la tabla,  decidí escuchar a un amigo que me vino con la siguiente propuesta:

Están vendiendo unas pulseras que te mejoran el equilibrio. Seguro que nos ayuda a patinar mejor”. ¡No se diga más! allá que fui a dejarme los cuartos en una pulsera mágica. Era el momento de usar trampas para mejorar mis entorpecidas cualidades y poder estar a la altura del resto de mis amigos.

Fui a la tienda con mi amigo y me llevé una Power Balance roja, convencidísimo de que aquella maravilla de 40 pavos me ayudaría. Al rato después, con la brillante pulsera roja en la muñeca y subido a la tabla, me dispuse a hacer algún movimiento exagerado para probar si mi estabilidad no se veía afectada. Y por supuesto, rodé por el suelo al primer movimiento mínimamente arriesgado.

Entendiendo que la pulsera no tenía el suficiente potencial como para contrarrestar movimientos complejos (y al parecer no aportaba ningún superpoder como volar o hacerte superfuerte), decidí hacer las pruebas de estabilidad y equilibrio físico que sugerían varias cadenas de televisión para comprobar el “mágico efecto” del que se hacían eco.  Descubrí entristecido que mi equilibrio y flexibilidad no mejoraban con el todopoderoso plástico rojo… Con resignación, admití para mis adentros que me habían estafado, pero al menos me llevaba la pulsera de moda… al menos estaba bien guapa…

O eso me decía para no sentirme tan mal al haber perdido 40 lereles en semejante timo.

¿Qué es la Power Balance? En un principio, como has podido ver en el vídeo anterior, a la pulsera de plástico se le atribuía una mejora del equilibrio, la fuerza y la flexibilidad corporal, proveniente todo del holograma que habían desarrollado e incorporado en la pulsera.

Este holograma estaba hecho del mismo material que una botella de plástico (PET o polietileno tereftalato, conocido en EE. UU. como Mylar), y la empresa explicaba que habían “programado” el holograma de plástico para mejorar el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad.

(¡¡Que lo habían programado!! xddddddddd)

A partir de ahí, cada persona hacía correr un bulo diferente: que si canalizaba las energías electromagnéticas de las células de las personas, que si estaban formadas por iones negativos beneficiosos para la salud… En resumen, bulos envueltos de jerga científica para ocultar una estafa que calaría entre las personas con menor criterio en materia científica.

El mayor problema inicial que la empresa tenía que sopesar fue el de ganarse la confianza de los potenciales clientes. Pero fueron inteligentes. Decidieron patrocinar a famosos deportistas de élite que, admirados por muchas personas, serían la elección perfecta, ya que generaban gran confianza como referente de innumerables fans. (¿Verdad que asusta el poder de la confianza?) A partir de ahí, numerosos deportistas patrocinados y no patrocinados, decidieron utilizar la pulsera, lo que llevaría a que las personas que confiaban en los perfectos rostros de la televisión, decidieran comprarse la pulserita “ionizada negativamente”. A mediados de 2010, la venta de pulseras en España rondaba los 300.000 euros.

Obviamente la empresa fabricante de Power Balance fue denunciada desde distintos lugares. Sin ir más lejos, en 2010, FACUA (organización en defensa de los derechos de los consumidores) denunció a la empresa por el uso de publicidad engañosa al “atribuir propiedades pseudomilagrosas a sus pulseras y otros productos, además de utilizar testimonios de famosos”.

La empresa vendía sus artículos con supuestas características medicinales y que, por supuesto, eran incapaces de superar cualquier método científico de rigor que verificara sus propiedades.

La estafa no tardó en destaparse, y a finales de 2010 la empresa se vio obligada a dar el siguiente comunicado:

“En nuestra publicidad declaramos que las pulseras Power Balance mejoraron su fuerza, equilibrio y flexibilidad. Admitimos que no existe evidencia científica creíble que respalde nuestras afirmaciones y, por lo tanto, cometimos una conducta engañosa en violación de la sección 52 de la Ley de Prácticas Comerciales de 1974. Si cree que nuestras promociones lo han engañado, deseamos disculparnos sin reservas y ofrecer un reembolso completo”.

A pesar de todos los problemas legales y recibiendo duras reprimendas por el engaño realizado, las pulseras siguieron decorando las muñecas de muchas personas durante varios años más. Diez años después de su salida al mercado, pocas son las personas que parecer lucir el holograma en su muñeca. Hoy en día, si accedemos a su página web, se puede seguir adquiriendo sus artículos por los mismos precios altísimos que tenían hace diez años, pero su filosofía de venta parece haber cambiado. Atención a sus nuevas descripciones:

¿Qué hace esta pulsera? La pulsera Power Balance es una pulsera de tecnología de alto rendimiento con un holograma distintivo que usan millones de consumidores y atletas en todo el mundo. Se basa en filosofías orientales”.

Como dirían por ahí: renovarse o morir.

A pesar de retractarse, el bulo ya había corrido como la pólvora, y aunque ahora el mensaje de la compañía fuera distinto, la mente de muchas personas seguiría creyéndose el poder mágico de la pulsera, aun siendo desmentido por la propia compañía.

El poder de los bulos es tan poderoso que una vez lanzado al panorama mediático, es muy difícil de parar. Son un gran peligro para las sociedades, pues, lo que resulta una nimiedad como es caso del bulo de las pulseras mágicas, puede convertirse en problemas más graves, como los que estamos viendo hoy en día, al verse cuestionados los rigurosos criterios científicos que han podido salvar innumerables vidas.  

Los bulos son peligrosos y parece que imparables. Lo único que podemos hacer para detenerlos (y parece mentira que tenga que recordar esto en pleno siglo XXI) es fomentar y educar a una sociedad rotundamente próxima a los métodos científicos, para así evitar que muchas personas se lucren económica o socialmente de la ignorancia de los más débiles.

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